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Claudia, 57: Tomaba 15 medicamentos al día: su historia completa, en video
- Antecedentes
- 57 años · Obesidad, fallas de memoria y dolores · Tomaba 15 medicamentos al día
- El problema
- Más de 15 medicamentos al día y seis meses en cama; no podía ir sola a ningún lado ni recordar lo que acababa de hacer.
- Mejor resultado
- Tomaba 15 medicamentos al día: su historia completa, en video · 24 semanas en el programa
Tomaba 15 medicamentos al día antes de la Reconstrucción Metabólica. Llegó con obesidad, fallas de memoria y dolores, e hizo el programa de 24 semanas. Escucha su historia completa en el video.
Por tema
Transcripción
VIDEO COMPLETO
JR: Y ahí estamos. Claudita, me estoy riendo contigo, ni siquiera hemos comenzado. Claudita, tú tienes 54 añitos.
C: Tengo 54 años, soy de [inaudible].
JR: ¿Eso?
C: Tomaba más de 15 medicamentos, estuve más de seis meses en cama, no podía levantarme, no tenía fuerza, no tenía ganas y no tenía ganas de vivir. Hasta que llegó a mi vida mi doctor maravilloso y, cambiando los hábitos alimenticios, mi vida ha cambiado, mi mente ha cambiado. Estoy muchísimo más alerta, atenta. He bajado más de 10, 12 kilos. Mis medicamentos: de los 15 que tomaba, ya voy en 4, 4, 5, y ya voy casi en la mitad del gramaje real. Me siento bien, me siento feliz, me siento alegre, me siento con ganas de vivir. Fueron tres años que pasé durmiendo y ahora estoy despertando. Y todo se lo debo a mi doctor Javier Richard.
JR: No tanto, no tanto, pero… Oye, no, esto ya parece comercial pagado.
C: No, no, nada pagado. Yo tengo que decirlo, si es lo mejor que me ha pasado en la vida.
JR: Ay, gracias, [inaudible].
C: Es lo mejor.
JR: Nosotros partimos nuestro primer control el 26 del 6. Tú tomaste el programa de seis meses. Y tú, bueno, me habías contado en ese momento que estabas con alta dificultad de memoria también, ¿verdad?
C: También.
JR: ¿Me cuentas un poco de eso?
C: La verdad es que cuando me enfermé tuve como un blackout, en que me olvidé muchísimas cosas. No recordaba ciertos episodios de mi vida, y ahora… no recordaba ni los números de la cuenta del banco. Me costaba mucho coordinar mi momento actual con el día a día; no había como una sincronización. Y ahora de eso estoy muchísimo mejor: ya recuerdo, estoy muchísimo más atenta, estoy más enfocada.
JR: Tú me habías contado que antes necesitabas ayuda para ordenarte en el día, qué tenías que hacer, y que hace un par de semanas fuiste tú la que ordenó con tu mamá, ¿no?
C: Sí, fui sola. Lo primero que hice, llevé a mi mamá al médico y me enfrenté al doctor comentándole todas las cosas que ella tenía, y me sentí tan feliz, porque antes no lo podía hacer: no venían las palabras a mi mente. Entonces es un logro gigante.
JR: Maravilloso.
C: No funcionaba, porque pensé que me iba a quedar en ese momento.
JR: Yo sé, lo hemos hablado. Sabes que lo hemos hablado y [inaudible]. Bueno, también me habías contado, cuando partimos, que estabas con varios dolores.
C: Sí, tenía dolores en mis manos. Yo en la mañana, cuando me levantaba, no podía doblar mis manos. Tenía muchísimos dolores en mis pies que me dificultaban enormemente poder levantarme. Para yo girarme y ponerme de lado en la cama tenía que prácticamente agarrarme del colchón para poder sentarme. Que no podía ir a ningún lugar sola, no tenía fuerza, ni siquiera podía [levantar] el hervidor. Ni siquiera tenía fuerzas para poder lavarme el pelo, porque mis brazos no sostenían, no daban fuerza: eran como brazos lacios.
JR: ¿Y ahora cómo estái?
C: Y ahora estoy fuerte. Estoy fuerte, estoy power.
JR: ¿Qué me contabas que hiciste con tu hija? Eso, ¿qué me contabas?
C: Fui al supermercado y cargué dos bolsas, cosa que yo no lo hacía. Y ahora fue así como que todos me dijeron: "wow, mamá, qué fuerte estás". Y eso, feliz.
JR: Eso, me encanta, sí. ¿Y los dolores?
C: Los dolores desaparecieron, se fueron. Antes ni siquiera podía… para yo levantarme de la silla tenía que agarrarme de la mesa para poder levantarme. Ahora me levanto sin esfuerzo, ya no me duelen mis tobillos —como que tenía espinas—. Me levanto, camino, doy 4.000 pasos al día y estoy fuerte.
JR: Antes tú me contabas que cuando hacías ejercicio también te ponías a sudar.
C: Sudaba demasiado, pero es tremendo.
JR: O sea, cuando hacías cosas suaves.
C: Y cosas suaves, cosas así como tareas de la casa, hacer mi cama: yo ya estaba mojada entera. Y ahora, bueno, sudo, pero no en la cantidad de antes. Yo creo que también tiene que ver con un tema así como que me pongo un poco nerviosa cuando hay más gente, y es como que sudo más.
JR: Sí, pues sí. Recién nosotros llevamos un mes y una semana.
C: Exacto.
JR: Y tú partiste conmigo en 100 kilos.
C: En 100 kilos.
JR: Y ahora estás bien, no tenemos idea.
C: Se me olvida pesarme, me siento tan bien. Como 88, 87.
JR: 87, 88, yo creo.
C: Ahora me pongo los zapatos sola, puedo doblar mis rodillas y ponerme los calcetines.
JR: Eso, maravilloso.
C: Tan importante, porque no lo podía hacer. Pasaba con pura pantufla. Y eso, estoy feliz. No tengo otras palabras más para decir.
JR: Y lo último, lo último, para que la gente vea que todas las cosas van cambiando juntas: el sueño.
C: Yo no podía estar sin tomar la zopiclona todos los días en la noche.
JR: Ya. ¿A qué hora te estabas despertando en la mañana?
C: Yo me despertaba a las 10 de la mañana, y a las 3 de la tarde mi vida se acababa. Yo tenía que estar acostada porque ya mi cuerpo no resistía, y a las 8 de la noche yo ya tenía que estar durmiendo, porque ya no resistía más. Y ahora estoy… me levanto a las 7 de la mañana. Y ya, bueno, siempre he tenido ese horario así como de guagua: 8 y media, 9, yo ya tengo que estar [durmiendo].
JR: Maravilloso. Nosotros vamos a terminar acá y nos vamos a ir a acostar.
C: Sí, total.
JR: Ya, pero recuperaste, en el fondo, un sueño reparador.
C: Un sueño reparador. Ya no tengo tensión en mi cuello, no amanezco dolorida.
JR: Tú estabas con un problema de deglución también, que se te apretaba la garganta y no podías comer ni tragar agua. Eso no habíamos hablado. ¿Cómo estái? Porque me habías contado la última vez que estabai mucho mejor, pero no habíamos hablado esta vez.
C: Ahora no tengo nada. Se acabó mi problema, mi dolor que tenía en toda la parte del esternón, que no me podía ni siquiera tocar aquí, el pecho. Pasaron todos los dolores. Ni siquiera me podía peinar, porque ese acto así me dolía todo, hasta el cuero cabelludo.
JR: Bien. Bien, pues, Claudita. Todavía nos queda mucho trabajo por hacer. Todavía tenemos que sacar los medicamentos, que son un proceso lento y largo, y hay que hacerlo muy controlado. Entonces ya sabes que ya te reté, no le vamos a decir por qué. Y nada, feliz. Gracias por tu testimonio, gracias por confiar en mí también, y sigamos trabajando.
C: Sí, síganlo, a ojo cerrado.
JR: Ya, venga. Nos vemos en dos semanas.
C: Ya. ¿Cuándo nos toca?
JR: Dos semanas. Ya, agéndalo al tiro para que no perdái la hora.
C: Ok, ya, mi doc. Que estés bien, que Dios te bendiga. Chao, chao.
JR: Cariños a la [inaudible], en tu nombre.
C: Chao.
POR TEMA: Tomaba 15 medicamentos y no quería vivir
Claudia: Tomaba más de 15 medicamentos, estuve más de seis meses en cama, no podía levantarme, no tenía fuerza, no tenía ganas y no tenía ganas de vivir. Y cambiando los hábitos alimenticios, mi vida ha cambiado, mi mente ha cambiado. Estoy muchísimo más alerta, atenta. He bajado más de 10, 12 kilos. Mis medicamentos: de los 15 que tomaba, ya voy en 4, 4, 5.
POR TEMA: No podía lavarse el pelo sola. Hoy carga las bolsas
Claudia: …que no podía ir a ningún lugar sola, no tenía fuerza, ni siquiera podía [levantar] el hervidor. Ni siquiera tenía fuerzas para poder lavarme el pelo, porque mis brazos no sostenían, no daban fuerza: eran como brazos lacios.
Dr. Richard: ¿Y ahora cómo estái?
Claudia: Cargué dos bolsas, cosa que yo no lo hacía. Y ahora fue así como que todos me dijeron: "wow, mamá, qué fuerte estás". Y eso, feliz.
POR TEMA: A las 3 de la tarde su vida se acababa
Claudia: Yo me despertaba a las 10 de la mañana, y a las 3 de la tarde mi vida se acababa. Y a las 8 de la noche yo ya tenía que estar durmiendo, porque ya no resistía más. Y ahora estoy… me levanto a las 7 de la mañana. Y ya, bueno, siempre he tenido ese horario así como de guagua: 8 y media, 9, yo ya tengo que estar [durmiendo]. Ya no tengo tensión en mi cuello, no amanezco dolorida.
POR TEMA: Un blackout: no recordaba ni su cuenta del banco
Claudia: Cuando me enfermé tuve como un blackout, en que me olvidé muchísimas cosas. No recordaba ciertos episodios de mi vida, y ahora… no recordaba ni los números de la cuenta del banco. Me costaba mucho coordinar mi momento actual con el día a día; no había como una sincronización. Y ahora de eso estoy muchísimo mejor: ya recuerdo, estoy muchísimo más atenta, estoy más enfocada.
POR TEMA: Volver a ponerse los zapatos sola
Claudia: Ahora me pongo los zapatos sola, puedo doblar mis rodillas y ponerme los calcetines.
Dr. Richard: Eso, maravilloso.
Claudia: Tan importante, porque no lo podía hacer.
Dr. Richard: Sí.
Claudia: Pasaba con pura pantufla. Y eso, estoy feliz.
POR TEMA: De no poder levantarse de la silla a 4.000 pasos
Claudia: Ahora me levanto sin esfuerzo, ya no me duelen mis tobillos —como que tenía espinas—. Me levanto, camino, doy 4.000 pasos al día y estoy fuerte.
Resultados individuales. No representan lo esperable en todos los casos. Este contenido no reemplaza una evaluación médica.
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